Como una crisálida que emerge de su propio cadaver
como sabernos inmortales pero viviendo varias muertes
que no tienen nombre, lugar ni esperanza
Se vive y se muere en un ciclo sin fin
ahora me toca a carcajadas desearte
una suerte de espinas y senderos nuevos
hemos renacido entre cenizas de nuestro propio nombre
de nuestro inmenso dolor
de ese pedazo de cielo que todos llevamos dentro
pintado de azul
